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Confinamiento, una pausa a nuestra acelerada vida

La situación que estamos viviendo estos días, aunque ya podemos hablar de meses, está siendo histórica. Una pandemia está arrasando con la humanidad, en muchos aspectos de nuestras vidas, nuestra salud física y también mental. Pero a todas las personas que no nos alcanzó físicamente. ¿Cómo lo estamos viviendo desde casa? ¿Cómo afecta a nuestra vida personal y profesional? ¿Nos ha hecho reflexionar de alguna manera? Si la situación nos ha hecho cuestionarnos la vida y el mundo, entonces estamos en el camino adecuado.

Confinamiento, una pausa a nuestra acelerada vida

LOS PRIMEROS DÍAS 

El estado de alarma se dio mientras yo estaba de viaje trabajando en una boda en Melilla, junto a mi compañera, también llamada Karima. Solo se celebró la noche de la henna y la boda tuvo que cancelarse, fue verdaderamente triste presenciar todo esto en un momento tan especial para la pareja. Tomamos precauciones y usamos guantes mientras tatúabamos con henna a las invitadas. Amanecimos en Melilla el primer día de confinamiento, pero teníamos un vuelo de vuelta a casa y no imaginábamos que iba a ser tan complicado cogerlo. Nos cancelaron el vuelo y nos quedamos retenidas un día, hasta que adaptaron un avión para las ocho personas que tenían que volver a la península. 

                          

Viajamos de vuelta a casa a las ocho de la tarde, muertas de miedo e intentando asimilar lo que estaba sucediendo. Pensábamos que posiblemente podríamos habernos contagiado. Llegamos al aeropuerto de Málaga y nos encontramos con una especie de “apocalipsis” en todas las plantas: mucha gente tirada en el suelo, otros reclamando, unos llorando y otros muchos con mascarillas y esquivando a todo el mundo. Imaginad cómo fue el segundo día para nosotras, llegar a casa con nuestras familias fue todo un alivio. 

Sin duda alguna, los primeros días han sido los peores, teníamos que asimilar todo lo que estaba pasando y por supuesto empatizar con todas las personas afectadas. Pero a lo largo de la semana, en mi caso, tenía que entender lo que estaba sucediendo y aceptar que existe y que no puedo cambiar la situación. 

¿CÓMO AFECTÓ A MI NEGOCIO? 

No fue nada fácil tomar la decisión responsable de pausar mi trabajo y además cancelar las bodas de todo el año, por petición de las mismas parejas o wedding planners. Entendí que en ese momento tenía que ser flexible y devolver los pagos a nuestros clientes. Para mí es más importante que estén agusto con nuestros servicios y que se sientan apoyadas en todos los sentidos. 

Como autónoma tuve que sacrificarme en algunos aspectos económicos y buscar soluciones a los problemas que estaban surgiendo. Lo que me mantenía en pie era la confianza que tenía y sigo teniendo en Kary’s design, un trabajo de muchos años que no iba a permitir que se hundiese. Mirar a mi alrededor y ver a muchos compañeros en la misma situación me llevó a pensar en que quizás el mundo nos esté dando un mensaje: “para y repara”. 

Era el momento de reparar, de que el mundo respire y se cure, de que las personas vuelvan a plantearse qué es lo verdaderamente esencial y darle valor a todo lo que nos rodea. Esta actitud me devolvió las energías para empezar una nueva rutina durante la cuarentena, empezando por agradecer lo que tenía: salud, hogar y familia. 

UNA NUEVA RUTINA 

No fue muy complicado reescribir mi calendario, ya que generalmente siempre he trabajado desde casa. Lo realmente difícil ya pasó en el punto anterior, esta vez tocaba pasar a la acción. Me levantaba por la mañana y mientras desayunaba escuchaba podcasts de grandes emprendedores y de cómo gestionar un negocio en medio de una pandemia. Y con ellos aprendí todo lo que necesitaba para reorganizarme, siendo la actitud el punto clave. 

Entonces pensé en otras formas de emprender. Paralelamente a mi trabajo de Kary’s design, de vez en cuando, hacía trabajos de diseño gráfico. Estudié diseño en mi carrera y lo complementé con varios cursos online de ilustración. Incluso dentro del negocio, muchas veces, he necesitado hacer trabajos de diseño gráfico, o también en la asociación a la que pertenezco, en la que me encargo de la imagen. 

Es una habilidad que disfruto mucho, así que reuní todos los encargos que tenía y creé un portfolio en instagram para darle visibilidad, ¡por fin sacaba a la luz otra parte creativa de mí! Tuvo muy buena acogida y pocos días después recibí dos encargos, en los que sigo trabajando actualmente. Fue una forma de volver a nacer y de plantarle cara a la situación. 

¿PERO QUÉ PASÓ CON TODO LO DEMÁS? 

La página web con la tienda online seguía parada, pero la academia online de hennalízate seguía en funcionamiento. Las alumnas seguían aprendiendo aunque otras ya habían acabado el nivel de iniciación y la mayoría no podía continuar comprando más cursos, además de los muchos correos que recibí de personas que querían empezar pero no tenían recursos. 

Como esto sí estaba en mis manos, decidí que lo mejor era rebajar el precio del curso y empezar a crear contenido gratuito, así que comencé a grabar. A través de Instagram y Youtube estoy compartiendo una serie de tutoriales llamados “quédate en casa y hennalízate”. 

         

Aunque muchos penséis, ¿qué ganas con todo esto si es gratuito? puedo decir que, desde el principio, mi objetivo era seguir viva. Lo único en lo que pienso ahora mismo es en compartir y aportar todo lo que pueda mientras esto dure. Quizás esta sea nuestra verdadera labor, hacer lo que esté en nuestras manos para transformar nuestros días de confinamiento. Empezar a pensar que esta es una realidad, y además de ayudar a las personas que lo necesiten, comportarse de manera responsable. En otras palabras, dejar de quejarse y lamentarse. 

Estos días de cuarentena están siendo un momento de aprendizaje pleno, de desarrollo y sobre todo de crecimiento personal. Por eso me gustaría dejar estas preguntas para que podáis plantearos todo esto: ¿qué tipo de persona quiero ser cuando todo esto acabe? ,¿qué habré aprendido de este confinamiento?, ¿qué cosas he aportado durante todo este tiempo? Espero que esto sirva de ayuda para que podamos reflexionar. 

Como conclusión, considero que, si ni siquiera una pandemia, que está dejando miles de fallecidos, nos ha mejorado como personas, estamos acabados. 

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