CIENCIA

Mujer y ciencia: Pasado, Presente y Futuro

¿Por qué sólo llegaban a nuestros libros de ciencias naturales y física, nombres de científicos masculinos? ¿Quién no conoce a Albert Einstein? ¿O a Charles Darwin? ¿Blaise Pascal, Melvin Calvin…Sigmund Freud? Pero… ¿Y qué hay de las mujeres? ¿Acaso no existían mujeres científicas?

Mujer y ciencia: Pasado, Presente y Futuro

En este artículo viajaremos al pasado para conocer a algunas de las mujeres que realizaron grandes avances en el campo de la ciencia y que aportaron a nuestra actualidad mucho más de lo que creemos.

Comenzaremos trasladándonos a la Alejandría (Egipto) de comienzos de siglo V. Por aquel entonces, la ciudad del Imperio romano de Oriente y capital de Egipto, fundada por Alejandro Magno, era gobernada por Teófilo, un obispo y patriarca cristiano. La única religión del imperio era la cristiana, proclamada por el emperador Teodosio I. En este contexto se sitúa la vida y el martirio de Hipatia de Alejandría (nacida alrededor del 370 d.C), estudiosa de las ciencias y la filosofía. Sus lecciones públicas sobre las ideas de Platón, llevaron a considerarla una ‘’queridísima maestra’’ por sus discípulos, como lo fue Sinesio de Cirene. Hipatia continuó con las enseñanzas de su padre, ilustre matemático y astrónomo de la época, pero además amplió el horizonte de sus investigaciones desde la ciencia hacia la filosofía.

Hipatia escribió el Comentario de ‘Aritmética’ de Diofanto, uno de sus matemáticos favoritos. Con ello, hizo posible que el trabajo de Diofanto, el cual dio un impulso decisivo al álgebra con la creación de unos signos matemáticos que simplificaban las operaciones y los cálculos, se diera a conocer.

La considerada primera mujer científica de la historia, confeccionó un planisferio celeste y un hidroscopio para pesar los líquidos.

Se sitúa a Hipatia dentro de la escuela neoplatónica, cuyas ideas parten de los pitagóricos, y que basaba su sistema de pensamiento en la contemplación y el descubrimiento del cosmos. En la obra y la Academia de Platón las matemáticas y la ciencia política fueron temas centrales; su filosofía se basa en la creencia de que las ideas son más reales que el mundo material que nos rodea.

Durante la vida de Hipatia, la escuela de Alejandría transmitió esta doctrina filosófica; siendo los alumnos de Hipatia un modelo de diversidad cultural, religiosa y étnica, de acuerdo a las creencias pitagóricas.

En el año 412 d.C llegó el patriarca de Alejandría Cirilo, acérrimo rival político de Orestes, el prefecto romano de dicha ciudad. En ese momento había un conflicto entre la Iglesia y el Estado. Las relaciones entre el poder eclesiástico y el poder civil se habían tensado hasta el extremo, e Hipatia reunía la doble condición de pagana y próxima a Orestes, lo que concitó el odio del patriarca. La filósofa fue asesinada durante el cuarto año del obispado de Cirilo. Su brutal asesinato, representado en una de las escenas más duras de la película Ágora de Alejandro Amenábar, significó el paso del razonamiento clásico al oscurantismo medieval.

 

Ahora saltemos en la historia hasta llegar a la Polonia de 1867, ocupada por la Rusia Imperial. En ese contexto nació Marie Sklodowska, más conocida como Marie Curie. Desde muy pequeña se decantó por las inquietudes intelectuales de su padre: la física y las matemáticas.

De familia humilde, y con muy poco dinero, Marie decide terminar sus estudios superiores en la Sorbona de París, donde obtiene dos licenciaturas, en física y en matemáticas, a pesar de las grandes penurias que le rodean; siendo esto una señal de la gran ambición y superación personal de Marie, apasionada del conocimiento.

Su tesis doctoral se basó en recientes descubrimientos como los rayos X y la emisión de rayos de naturaleza desconocida por parte de las sales de uranio. Marie, doctorada con mención cum laude, investigó el origen de dichos rayos.

En 1894, conoció a un profesor de física: Pierre Curie, quien un año más tarde se convirtió en su esposo y compañero de investigación. Ambos compartían el amor por la ciencia realizando sus descubrimientos más importantes en un humilde local, pero 11 años después, un trágico accidente dejó viuda a Marie.

Sus hallazgos fueron pioneros en el campo de la radiactividad: descubrió dos nuevos elementos químicos radiactivos (el polonio  y el radio), desarrollo técnicas para el aislamiento de isótopos radiactivos e investigó el uso de la radiactividad con fines medicinales.

Marie fue la primera persona en recibir dos Premios Noble y la única en hacerlo en dos especialidades científicas distintas: Física y Química. Es y será un icono de la mujer en la ciencia y en la sociedad siendo la primera mujer en ganar un Premio Nobel, en ocupar una cátedra y en impartir clases en la Universidad de París, así como la segunda mujer en la historia en obtener un grado de doctor en Física.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nuestra última parada es en Estados Unidos, donde nació Nettie Stevens; una de las científicas clave en el descubrimiento de la importancia de los cromosomas en la determinación del sexo de un organismo. Ella es la mujer que revolucionó la genética y que descubrió los cromosomas X e Y.

Su talento nunca pasó desapercibido. Completó en dos años un curso de cuatro en un instituto de Massachusetts. Fue una de las tres primeras mujeres en graduarse en Westford, en 1880. Sin embargo, la difícil situación económica que atravesaba su familia la alejó durante varios años de las aulas. No fue hasta cumplir los 35 años, cuando pudo retomar los estudios. Ejemplo de perseverancia y empeño.

La Teoría Cromosómica de la Herencia, por la que Thomas Hunt Morgan, (1866-1945) su director de tesis, recibió el Premio Nobel en 1933, tuvo como apoyo fundamental el comportamiento de los cromosomas sexuales observados y descubiertos por ella, que permitieron crear una relación entre la presencia de unos cromosomas concretos con la aparición del carácter del sexo del individuo.

Tal y como decía Virginia Woolf: ‘Para la mayor parte de la historia, ‘Anónimo era una mujer’, y en la ciencia se señala la invisibilización deliberada de la contribución femenina en todos los ámbitos de las empresas humanas. En términos de conocimiento y producción intelectual, se han apropiado de las ideas de las mujeres y siempre se han agenciado a un hombre o han sido presentadas como ‘anónimas’.

La supremacía blanca también sale a relucir en esta temática; las pocas referencias femeninas que existen son occidentales blancas, es decir la mayoría de mujeres científicas de la historia de las cuales hay información son occidentales; aunque el simple hecho de ser mujer ya dificulta la hazaña de investigación sobre la historia de la ciencia femenina.

Por ello, es necesario hablar del Efecto Matilda, acuñado por la historiadora de la ciencia, Margaret W. Rossiter. 

Este pone de manifiesto no sólo la discriminación sufrida por las mujeres, también refleja la negación de las aportaciones, descubrimientos y el trabajo de muchas mujeres científicas, dando la autoría de los mismos a compañeros de investigación.

Rossiter fue recopilando las formas en las que se daba esta discriminación, estrategias desgraciadamente aún vigentes como la atribución de ‘mala fama’ a las mujeres para desprestigiar sus trabajos, relegamiento a segundos planos en puestos de trabajo, robos de descubrimientos, el aislamientos de una investigadora en grupos de trabajo masculinos… y así un sinfín de sabotajes.

Muchas científicas, que hicieron descubrimientos vitales para la humanidad, han sufrido el Efecto Matilda. Rosalind Franklin: Responsable de la comprensión de la estructura del ADN, su Premio Nobel en Fisiología y Medicina se lo quedaron James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins en 1962; Lisa Meitner: ella condujo al descubrimiento de la fisión nuclear, en la que el átomo se divide en dos; Chien-Shiung Wu: Pese a que participó en el desarrollo de la bomba atómica como parte del Proyecto Manhattan, muy pocos hoy en día han escuchado su nombre; Esther Lederberg: microbióloga, condujo investigaciones pioneras en el campo de la genética. Su trabajo ayudó a su marido, Joshua, a ganar un premio Nobel en 1958. Sin embargo, nadie la mencionó a ella.

Afortunadamente, hoy en día la situación está empezando a cambiar; aun así quedan muchos frentes abiertos. La historia ha hecho mucho daño al desarrollo femenino en todos los ámbitos de la vida.

¿A qué esperas para hacer historia y crear un impacto en el mundo con tus investigaciones y descubrimientos científicos?

La ciencia es la vida, el presente es un regalo y tenemos que aprovecharlo para crear la historia del futuro.


Bibliografía.

https://www.vix.com/es/btg/curiosidades/2009/07/05/las-10-mujeres-cientificas-mas-importantes-de-la-historia | https://www.trendencias.com/general/7-cientificas-ninguneadas-por-ser-mujeres-que-nunca-vieron-su-trabajo-reconocido | http://www.nationalgeographic.com.es/personajes/marie-curie | https://evangelizadorasdelosapostoles.wordpress.com/2016/04/21/la-mujer-no-es-anonima-por-vanessa-rivera-de-la-fuente/ | http://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/actualidad/4-cientificas-extraordinarias_10198/4 | https://www.saberespractico.com/biografias-resumidas/marie-curie/ | https://www.trendencias.com/general/7-cientificas-ninguneadas-por-ser-mujeres-que-nunca-vieron-su-trabajo-reconocido

 

 

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