Entrevista a Najat Driouech

El jueves 22 de marzo es un día que ha marcado la agenda política reciente y que seguramente formará parte de las fechas importantes a retener para futuros exámenes de historia.

Entrevista a Najat Driouech

El parlament de Catalunya, situado en medio del barcelonés Parc de la Ciutadella, era un bullicio de periodistas, agentes de Mossos d’Esquadra y políticos, sobretodo políticos. No era un día normal sino la celebración del pleno para la investidura de Jordi Turull. Una investidura que tendría lugar a las 17 horas y que acabaría en manifestaciones y en encarcelamientos. Una investidura que no formaría gobierno de ninguna de las maneras. Pero no adelantemos acontecimientos, porque nosotras no hemos venido al pleno sino a hablar con Najat Driouech Ben Moussa. Ella es una de las nuevas caras del partido Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y aunque para muchos su presencia en el hemiciclo responde simplemente a una necesaria imagen de apertura, basta cruzar un par de frases con ella para darse cuenta de que estamos ante una mujer que jamás aceptaría ser el florero de nadie. 

Vestida con colores sobrios que contrastan con la calidez de su sonrisa y luciendo maternidad por tercera vez, llega Najat para que demos inicio a nuestra entrevista. 

¿En qué momento decides ingresar en la política?

Era el final del verano y en casa estábamos muy al tanto de las novedades del procés. La política es algo que nos afecta a todos y cuando sigo los debates por televisión siempre acabo exaltada. Mis hijos estaban jugando y cuando miraron a la televisión se encontraron con una discusión, el mayor de ellos me preguntó que quiénes eran y yo intenté explicarle de la mejor forma que eran nuestros representantes. Atónito no paraba de preguntarme si realmente nos representaban a absolutamente todos, a lo que respondí que sí y él continuó jugando con su hermano. De nuevo volvió y me hizo la pregunta que me tiene hoy sentada aquí, mi hijo tiene claro que somos iguales al resto de ciudadanos pero con algunas particularidades y no se explicaba por qué no había nadie en el hemiciclo con particularidades parecidas a las nuestras, por lo que no se veía realmente representado. Mi marido y yo nos miramos sabiendo que aquella pregunta inocente traería detrás cambios, porque hacía poco que me habían ofrecido ser diputada para Esquerra y aunque toda mi familia me animaba aceptar yo seguía dudando… para mí no era fácil entrar a formar parte de todo esto porque realmente no lo necesito, pero sí que tengo una obligación, tal vez moral, en aceptar y aportar mi granito de arena.

 

Mientras Najat habla me recorre una sensación de orgullo y admiración. Veo en ella el éxito de una mujer que se ha esforzado por romper estereotipos y superar las barreras que le han sido impuestas. Veo en sus ojos aún vivo el recuerdo de cuando llegó a Masnou con tan solo 9 años, del esfuerzo de sus padres por criarla, a ella y sus hermanos, y la dureza de conseguir un sueldo cada mes. Sin embargo, es en el mismo ayuntamiento del pueblo donde creció, donde acabó trabajando como técnica de ocupación gracias a su diplomatura en Trabajo Social. Najat es una persona muy formada, además de su diplomatura se licenció en Filología árabe y tiene un Posgrado Universitario en Inmigración, Religión e Identidad y un Máster Oficial en Construcción de la Identidad Cultural. Tiene pasión por crear puentes y me pregunto si ahora puede compaginar su trabajo con el escaño.

 

¿Cómo afrontas el día a día? ¿Puedes compaginar el trabajo en el ayuntamiento con el puesto de diputada?

He pedido una excedencia porque no es posible compaginar ambas cosas. El día a día es complicado por la situación política actual, pero yo tenía claro a lo que venía cuando acepté la propuesta. En ERC continúo con la trayectoria que he ido dibujando a lo largo de estos años, tengo claro que es algo temporal pero durante el tiempo que esté aquí he pedido estar en el ámbito social. Quiero luchar activamente por una sociedad cohesionada y justa. En un momento tan trágico para la clase obrera en el que se ha hecho imposible sobrevivir quiero aportar mi experiencia y visión para recuperar la justicia social para todos los ciudadanos, independientemente de sus ideologías, de la religión de profesen o su afinidad política. Represento a todos, no solo a un colectivo, porque todos somos ciudadanos. Tal y como algunos ciudadanos se puedan sentir identificados conmigo hay otros que se sentirán identificados con otros compañeros. 

 

¿Qué perspectiva de futuro profesional tienes ahora Najat?

Estoy feliz con todo lo que he conseguido, siento que he cumplido mis objetivos. La etapa política durará lo que tenga que durar, tengo mis oposiciones y siempre podré volver a trabajar en la Administración. Ahora mismo estoy escribiendo mi libro –entre risas no deja una exclusiva– y disfruto de mi familia. Mi marido es mi principal apoyo y a veces echo en falta más tiempo con mi familia, pero ahora mismo estoy disfrutando de esta etapa.

 

¿Qué objetivos te has marcado como diputada?

Principalmente quiero destacar que en España las cosas se están haciendo bien, mucho mejor que en nuestros países vecinos  y por eso me gustaría que España no cayese en la asimilación francesa. La igualdad de oportunidades tanto laborales como académicas son primordiales para evitar la formación de guetos. La escuela pública de nuestro país construye y empodera a sus alumnos, se forman personas bien preparadas en todos los ámbitos y en todos los niveles así que políticamente esto se debe promocionar. Desde las instancias de poder se debe apoyar la Educación y la Sanidad porque es el fundamento de nuestro Sistema del Bienestar.

 

Najat tiene claro por dónde quiere llevar su trayectoria, se apoya en su familia y la considera su aliento para continuar siempre hacia adelante. Verla pasear por el parlamento y hablar con sus compañeros, preocuparse por ellos y trabajar juntos es una gran inspiración para todas las mujeres de nuestro país. Ella es de esas personas que hacen simple lo difícil y creo que es su mayor virtud.

#najat.driouech

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Najat no es la única mujer musulmana que se ha armado de valor  para presentarse a la política. A unos 3,000 kilómetros de distancia aproximadamente, otra mujer tiene decidido presentarse a las elecciones presidenciales de este año que tendrán lugar el 18 de marzo en Rusia, siendo así rival de Vladímir Putin que también se presentará junto a otros principales candidatos como  Vladímir Zhirinovski o  Pavel Grudinin.

Esta mujer se llama Aina Gamzatova, tiene 46 años y es de Daguestán, una de las veintiuna repúblicas con las que cuenta Rusia. Ella dirige la mayor empresa mediática musulmana de Rusia, Islam.ru, que abarca televisión, radio y medios impresos. Además, también escribe libros sobre el Islam y dirige una organización benéfica. 

Independientemente de los resultados, ya es un gran paso el que ha realizado para dar visibilidad a la comunidad musulmana, pero en concreto a la mujer musulmana teniendo en cuenta que Rusia es el país que más cantidad de musulmanes recibe tal como lo afirma el Patriarca Kirill, máximo jerarca de la iglesia ortodoxa rusa: “numerosos musulmanes de las repúblicas de la antigua Unión Soviética buscan refugio en Rusia. esto ha convertido a la nación en el centro de mayor concentración musulmán.” Según datos del Consejo de Muftíes de Rusia, en todo el territorio viven unos 23 millones de musulmanes, lo que ha llevado a Vladímir Putin a inaugurar la mayor mezquita del continente europeo en Moscú, conocida bajo el nombre de Mezquita Catedral de Moscú. 

 

 

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