La mujer marroquí que recita el Corán

Crónica sobre el encuentro con Hajar Boussak

Cada voz tiene un timbre distinto, algo que la hace especial y reconocible. Michel Houellebecq, poeta y escritor francés, dijo en una de sus obras más reconocidas, El mapa y el territorio, que “la voz es el testimonio dolorosamente irrecusable de todo lo que constituye una personalidad humana.”

Crónica sobre el encuentro con Hajar Boussak
hajar boussak
hajar boussak

Ciertamente la voz comunica lo que nuestra alma custodia y algunas veces, la voz puede ser lo que queda de nosotros en los demás. Es lo que me ha ocurrido con la voz de Hajar Boussak, nacida en la capital marroquí, esta joven de 26 años ha conseguido romper uno de los mayores estigmas que ha habido en el islam durante, al menos, los últimos cien años. 

Ella no es predicadora, no es doctora en ciencias coránicas ni tampoco es activista de los derechos femeninos. Hajar ha apuntado hacia otra vía, hasta ahora difícil para las mujeres e impensable en el momento en el que ella decidió emprender su camino. Boussak es recitadora del Corán y la ganadora del concurso mundial de recitación de Malasia en el año 2013, un premio que ha impulsado su carrera y ha permitido que su nombre y su imagen se reconozcan en la mayoría de los hogares.

La primera vez que la escuché recitar fue un domingo en la ciudad costera de Mataró. Su voz me erizó la piel y me emocionó de tal manera que solo podía admirarla desde mi silla. Cuando terminó, me asaltaron varias preguntas, así que me acerqué, con cierta cautela, a iniciar una conversación con ella para entender lo que significaba recitar en un entorno en el que se considera que la voz de la mujer, por loco que parezca, es ‘awrah, es decir, debe permanecer oculto.

Empiezo a conversar con ella con cierta vergüenza ya que su profesión y todo su mundo es completamente desconocido para mí, pese a ser musulmana y abogar por los derechos de la mujer. Sé que ganó “la competición internacional de Corán en Malasia 2013” así que ese es el martillo con el que decido romper el hielo. Empieza a contarme su historia, tengo delante una mujer fuerte, capaz, sabia y segura de sí misma. Hajar encomienda su discurso a Allah y empieza a contarme cómo empezó todo, hasta que llegó a Malasia:

Desde pequeña tuve vocación por el Corán y empecé a memorizarlo con 8 años. Mi madre, al ver mi aptitud por las palabras de Allah decidió ayudarme y me inscribió en una escuela coránica, concretamente a la Casa del Corán Haj Bashir de Temara. En aquella escuela seguí con la memorización y aprendí las bases de la recitación según la forma tradicional, es decir, con la pizarra de madera. Mientras memorizaba el Corán, participaba en distintos concursos locales de recitación, hasta que conseguí completar la memorización de los 60 hizbs a los 15 años.  Evidentemente, al mismo tiempo que estudiaba en este centro durante los fines de semana, continuaba mis estudios académicos en el colegio. Desde pequeña siempre había tenido el sueño de poder recitar el mensaje de Allah y que la gente me reconociese como la mujer marroquí que recita el Corán. Pero, con los años y con la experiencia he ido comprendiendo que llevar estas palabras en el corazón y recitarlas no es únicamente un reconocimiento sino que es también una responsabilidad que va mucho más allá de la fama; debo hacer llegar un mensaje y comunicarlo de la mejor forma posible.

Recuerdo que la primera vez que aparecí en la televisión recitando fue en 2005 en el concurso de Ramadán “Mohammed VI” organizado por por la cadena de televisión 2M en el cual obtuve el primer puesto. Unos meses más tarde participé y gané el concurso nacional marroquí de memorización y recitación y esto me permitió participar en un concurso a nivel internacional , lo que empezó a sellar mi nombre en la memoria de las personas. En aquel momento no era corriente ver una mujer, porque era la única, participando en un concurso de recitación en el que la voz es el calibre del jurado, y además ganarlo y pasar por delante de recitadores que provenían de países como Arabia Saudí o Qatar, donde la recitación es una tradición ancestral para los hombres. Todo ello sirvió como inspiración para muchas chicas y mujeres, cosa que me honra, pues todas ellas empezaron a interesarse por este campo y vieron materializarse la posibilidad de poder ejercer en él. 

Actualmente, debido a que obtenido los primeros puestos en todas las competiciones, ya no puedo participar en los concursos y he pasado a formar parte del jurado, lo cual me enorgullece.”

 

Me pregunto qué debe haber significado para ella ganar una competición de este nivel, más allá de la satisfacción de conseguir un objetivo marcado desde hacía años. Creo que no hace falta que lo pregunte porque la conversación se está encaminando sola hacia este punto:

 

“Personalmente, la experiencia en Malasia fue una recompensa que llegó después de una época de mi vida realmente dura en Egipto, mi matrimonio y el divorcio. Muchas veces me planteé participar, de hecho, en 2005 ya estaba decidido y en el último momento se canceló todo. Creo que Allah lo hizo así para marcar un nuevo comienzo en mi vida, después de dos años en los que sufrí bastante. Ganar el concurso de Malasia, que era el único que me faltaba, me ayudó a recuperar la confianza en mí misma, y a vivir en carne propia la cura y la bendición de la palabra de Allah.”

 

Escuchando a Hajar hablar, me doy cuenta de que su camino no ha sido fácil y ha estado lleno de esfuerzo y afán de superación como persona y mujer, siendo  justamente este segundo factor, el afán de superación como mujer, lo que me hace preguntarle cómo la reciben los hombres cuando es invitada a un evento para recitar junto a ellos. Desgraciadamente, la respuesta ha ido encaminada en la idea preconcebida que ya tenía:

 

“Generalmente hay cierta tensión, y noto cómo los hombres están incómodos y se aferran a un hadith que dice que la voz de la mujer es ‘awrah. Personalmente desconozco la fuente de la que proviene este hadith y no sé sobre qué pruebas sostienen su veracidad. Lo que sí sé es que las esposas del Profeta, sobretodo Aisha, hablaban y hacían fatwa y contaban algunos dichos de Muhammad (sws). Si este hadith fuera verídico, lo lógico sería que las esposas del profeta no solo no hicieran toda esta labor de recopilación sino que ni siquiera habrían hablado nunca porque no se especifica si es en la recitación sino que dice la voz de la mujer en general. 

Por otro lado, lo que sí que quiero recalcar, es que la mujer que recita el Corán debe tener ciertos valores basados en la modestia que ha de reflejar en su vestimenta, y tener siempre presente que el objetivo final es el de transmitir un mensaje en busca de la gracia del Todopoderoso.”

 

Lo que más me gusta de la mujer que tengo delante, es que cuando habla de la finalidad de su trabajo, le brillan los ojos de emoción y me gustaría saber si tiene ya pensado por dónde dirigirá su trayectoria, así que le planteo la pregunta sin dudar que la respuesta será una sorpresa:

 

Creo que la gente ya ha ido notando que mi asistencia a los eventos de recitación con hombres han disminuido, y eso se debe a la fundación de la asociación Riad Al Qur’an en 2016 y que actualmente dispone de sede en Rabat y en la provincia de Fes-Meknes, con la esperanza de poder tener en cada provincia de Marruecos. La tarea principal de la fundación es poner en contacto a recitadoras, mujeres que quieren serlo y ayudarlas a conseguirlo. Queremos conseguir que la mujer en Marruecos tenga su espacio dentro de este campo y que empiece una actividad femenina entorno a la memorización y recitación del Corán tal y como se está haciendo aquí, en los países europeos. Me siento muy orgullosa de ver que las mujeres musulmanas europeas han sido capaces de crear una vía para la religión en sociedades mayoritariamente seculares. Se han creado asociaciones y se siguen creando nuevas y eso es una buena noticia para todas y las felicito por el trabajo que hacen, la perseverancia que tienen y la paciencia con la que se arman. Que sigan poniendo su confianza en Allah, Él no decepciona a sus creyentes. Les deseo que cuiden su relación con el Corán porque ciertamente es todo bendición, misericordia y guía.”

 

Después de estas palabras, que le salieron a Hajar desde el corazón y con las que me emocionó, creí que cualquier otra pregunta era innecesaria. Me encuentro delante de una mujer que ha antepuesto la relación con su Creador y el amor por Su mensaje por encima de todo, y cuando se llega a una desconexión tan sana de las cosas mundanales, solo queda admirar y reflexionar.

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