REPORTAJE

Cuando la cultura legitima la violencia: Una historia de Paquistán Parte I

Cuando la cultura legitima la violencia: Una historia de Paquistán Parte I

Una de las cosas más maravillosas que tiene la cultura indo-paquistaní es la ceremonia que rodea al alimento. Miles de especias se encargan de seducir el apetito de quien se sienta en la mesa. Antes de terminar la primera ración de comida las historias encuentran también su lugar entre los platos. La narración es inherente a todas las sociedades y culturas. Todos construímos relatos sobre nuestras vidas, sobre lo que ocurre a nuestro alrededor, y sobre nosotros mismos. Me fascinan especialmente la historias de mis suegros, porque saben a lejos, a masala y excitan mis neuronas que ya de por sí están siempre abocadas a la curiosidad. Sin embargo hay relatos que asustan. Hace unos días, mi suegra, contaba como una de sus sobrinas iba a casarse con un primo. Hablaba sobre el padre de la chica, que no estaba muy seguro de aceptar el matrimonio, y sobre el padre del chico que estaba siendo excesivamente insistente. 

-¿La chica quiere casarse? -preguntó Nabil, mi marido. 

-En nuestra cultura no importa la opinión de la chica -respondió mi suegra en tono agresivo. -Además la chica es demasiado joven, no sabe lo que quiere.

-Oh, ya veo, la chica es demasiado joven para opinar sobre su propia vida, pero no para que la fuercen a casarse con su primo -contestó Nabil. -Además, quizá en nuestra cultura no importe, pero el Islam reconoce y defiende el derecho de la mujer a decidir con quien casarse. -¿Está entonces tu cultura por encima de tu religión?

El ambiente se tornó espeso, como si fuera a caer de pronto una de esas tormentas tropicales que calan hasta el alma. Mi suegra, que envejece a pasos agigantados, se aferra a su cultura como si de una tabla salvavidas se tratase, flotando en un mundo que cada vez va más de prisa, donde cada vez hay más información y en el que no acaba de reconocer que sus hijos son personas completamente independientes con su propio mundo intelectual y emocional. Yo, acostumbrada a mediar en conflictos en los que la cultura y la religión juegan el rol principal, me paralizo como un gato a punto de ser atropellado porque estoy sentada en la mesa de mi suegra, y no mediando en un conflicto familiar ajeno. Todos mis intentos de tratar de explicar mi punto de vista han sido hasta ahora tirados por tierra con la frase “nuestra cultura es así y punto”. Cuando la persona que justifica cualquier tipo de violencia mediante la cultura es la abuela de mi hija, me bloqueo. Es por ello que empecé a investigar sobre el tema de la violencia legitimada por la cultura en Paquistán, encontrando casos alarmantes entre amigos y familiares. Este artículo es un intento de arrojar algo de claridad sobre el  tema, no solo para exponer los puntos problemáticos sino para tratar de encontrar soluciones creativas. 


Mediación Familiar en la Comunidad Paquistaní Musulmana:

Breve introducción

La estructura social de Paquistán funciona en torno a normas patriarcales perpetuadas siglo tras siglo, afectando física y psicológicamente especialmente a las mujeres, de las que se espera que asuman un rol sumiso y dependiente. La forma más efectiva de lograrlo es disfrazando normas culturales de  religiosas. Esta tendencia está empezando a cambiar poco a poco en las grandes ciudades, pero continúa siendo un grave problema en un país en el que al menos el 70% de la población vive en zonas rurales. También entre las familias que, a pesar de haber emigrado, no logran integrarse en el país de acogida y tratan de conservar y reproducir sus costumbres como intento de proteger su identidad cultural, sin considerar que estas prácticas pueden llegar a ser perjudiciales. 

           Photo: Hassan Wassim. Unsplash

En Paquistán se han creado leyes con el objetivo de proteger a las mujeres, sin embargo la ley conocida como “Anti-Women Practices”, no ha sobrepasado su dimensión teórica; en las áreas rurales las mujeres no tienen conocimiento de que exista tal ley, y cuando una mujer es víctima de la violencia son ellas mismas las que justifican lo justifican como “práctica cultural”. Los actos que continúan siendo comunes y que están relacionados con el matrimonio y el divorcio son los siguientes: 

  • Crímenes de Honor: O el asesinato de una mujer que se ha casado o tiene una relación con un hombre que no ha sido aceptado por la familia, o cuyo comportamiento es considerado como “indecente”.

  • Matrimonios forzados.

  • Watta-satta: Matrimonios concertados de forma simultánea entre pares de hermanos pertenecientes a distintas familias, con la amenaza inherente de: “Si tratas mal a mi hermano trataré mal a tu hermana”. El caso personal que he expuesto en la introducción de este artículo tiene que ver con esta práctica: el matrimonio entre la chica y el chico conlleva que el hermano de ella y la hermana de él tengan que casarse también. 

  • Vani: Matrimonios como solución a disputas inter-familiares o como compensación de un crimen: Se trata de una mujer virgen, hija o hermana, que se ofrece en matrimonio a la familia que ha sufrido la ofensa para recuperar el equilibrio entre las dos familias. La chica normalmente es maltratada en su nuevo hogar como venganza por los actos cometidos por la otra familia.  

  • Matrimonios infantiles.

  • Matrimonios con el Sagrado Corán: Esta práctica, a pesar de hacer referencia al Corán, va en contra del Islam. Lo utilizan familias que quieren preservar sus bienes, ya que en la cultura paquistaní la familia de la mujer debe pagar una dote a la familia del novio, lo que supone una pérdida material importante. Forzar a las hijas a permanecer solteras y dedicarse exclusivamente al estudio del Corán es una forma de asegurar que los bienes permanezcan en la familia. 

A pesar de que existen leyes sobre el papel que prohíben estas prácticas, en la vida real han tenido una repercusión mínima. Esto es debido en parte a la tendencia por parte de las propias mujeres a justificar y a aceptar tradiciones dañinas creyendo firmemente que de ese modo honrarán a sus familias. A pesar de la existencia de un sistema judicial cada vez mejor estructurado, en las áreas rurales paquistaníes siguen primando los tribunales de ancianos conocidos como “Jirga”, cuyo papel es el de solucionar conflictos siguiendo la tradición, lo que muchas veces conlleva castigos como crímenes de honor o matrimonios forzados. 

Otra de las causas de conflicto más extendida que repercute directamente sobre el bienestar de la mujer es el hecho de esta ha de vivir con la familia del marido, aceptando sus normas y en la mayoría de los casos teniendo que ocuparse de todas las labores domésticas y de servir a su suegra. La madre del marido tiene el derecho de pedirle a su hijo que se divorcie de la mujer si esta desobedece sus órdenes. Se trata de otra práctica cultural que va en contra del Islam, ya que aunque el respeto a los padres ha de garantizarse,  la mujer tiene derecho a tener su propio hogar.


Mediación familiar en la Comunidad Paquistaní Musulmana:

Cuando la religión se convierte en una herramienta de control

La religión ha sido durante siglos una herramienta utilizada para manipular a la parte de la sociedad que no tiene acceso a información consistente, cuando debería ser una herramienta para mejorar la vida y facilitar el acceso al conocimiento y a la educación universal. Prácticamente todos los tópicos que los islamófobos repiten una y otra vez para atacar al Islam pertenecen al ámbito de la cultura, no de la fe. Los matrimonios forzados, la mutilación genital femenina, cualquier represión hacia la mujer o el terrorismo se fundan en un complejo sistema económico-político que la cultura reproduce favoreciendo a una minoría privilegiada. 

A la hora de mediar en conflictos familiares en Paquistán, hemos de analizar con cuidado los intereses que se encuentran en las bases culturales y que suelen ser las causas de los problemas. Hemos también de separar religión de cultura. 

Asma tiene 19 años, es de Paquistán pero vive como refugiada en Kenia con su hija de tres años. Cuando tenía 15 su hermano tuvo relaciones sexuales fuera del matrimonio con su novia, los padres de esta, cuando se enteraron, encerraron a su hija y acudieron al tribunal de ancianos de su pueblo para pedir justicia. El tribunal dictaminó que la familia del chico debería entregar en matrimonio a la hermana de este, en este caso como la familia ofendida no tenía un hijo el que debía casarse con la niña sería el hermano del padre, de 38 años de edad.

Ambas familias lo aceptaron como justo.

La boda transcurrió sin celebración, montaron a la chica en un burro y esta hizo el camino hacia la casa del novio llorando, acompañada de su padre que no cesaba de repetir: “Estás devolviendo el honor a nuestra familia, Allah te bendecirá por ello”. Asma creyó las palabras de su padre a pies juntillas, cada vez que era maltratada por su marido o su suegra la idea de Allah bendiciéndola se repetía como un mantra en su mente. Cuando dio a luz a un niño con espina bífida su marido se divorció de ella, dejándola en la calle, así que decidió regresar a casa de sus padres, donde no fue bien recibida.

-Si vuelves a casa todo el mundo dirá que estamos malditos -se justificó el padre, mientras le daba algo de dinero y le aconsejaba que fuera a Karachi, donde había varias organizaciones que ayudaban a madres solteras. Allí conoció a una estudiante de medicina, de Kenia, que consiguió llevarla con su hijo al país del este africano donde actualmente Asma está terminando su educación secundaria y sabe que no fue Allah, sino su cultura, la que generó la cadena de decisiones de las que fue víctima. Por eso quiere seguir estudiando, quiere luchar por los derechos de las mujeres en su país y quiere acabar con la manipulación del Islam para justificar la violencia. 

Uno de los métodos que se han sugerido para ayudar a garantizar la protección de los derechos humanos en Paquistán sería el de incorporar la figura de un mediador cuyo papel sea neutral. Hasta ahora los roles de mediador en los conflictos familiares han sido adoptados por líderes religiosos o ancianos, que han manipulado la situación a su antojo raramente respetando los derechos de ambas partes del conflicto.  El problema es que para que el trabajo del mediador sea efectivo ambas partes han de comprometerse a colaborar en pos de una resolución digna; algo difícil de conseguir cuando el contexto y las familias suponen un elemento coercitivo, y las personas involucradas toman decisiones o aceptan resoluciones en base al miedo a ser rechazados por sus padres o la sociedad.

Aún así, hay varias organizaciones preparando campañas cuyo objetivo es el de difundir en las áreas rurales información sobre los derechos de las mujeres. En ello trabaja Aisha Khan, de origen Paquistaní y alumna del grado de Género y Medio ambiente en la Universidad de Nairobi. Su proyecto consiste en una red de doctoras, enfermeras y trabajadoras sociales locales con  acceso a las mujeres del Paquistán rural y cuya misión es la de informarles sobre sus derechos, tratar de separar conceptos religiosos de aquellos que son un constructo cultural y ofrecer alternativas mediante diversas ONGs que trabajan sobre el terreno. 


Mediación Familiar en la Comunidad Paquistaní Musulmana: Oportunidades para el cambio

La literatura islámica es rica en métodos de resolución de conflictos. Hay una creencia extendida en Occidente de que es el Islam el origen del conflicto. La realidad es que la cultura y la religión son manipuladas y dirigidas hacia un objetivo normalmente económico, político o de poder siendo esta la  fuente de los problemas a los que nos enfrentamos en el siglo XXI. Tratar de restaurar los elementos claves del islam, separarlos de las prácticas culturales y garantizar la ejecución de la ley son medidas vitales para implicar a la comunidad en una cultura de resolución de conflictos. Para ello los líderes religiosos han de trabajar mano a mano con educadores, mediadores y trabajadores sociales, e ir desenmascarando poco a poco las tradiciones que se encuentran detrás de las violaciones de los derechos humanos.

Esto conlleva un desafío tremendo; el cambio no vendrá tan solo aplicando las leyes, sino re-educando a una sociedad entera en un islam limpio después de siglos manchándose de confusión. El mediador Morgan Brigg explica que el replanteamiento es una de las técnicas más importantes a la hora de abordar un conflicto. El problema es que el ser humano no deja ir fácilmente ideologías que han sido impuestas desde la infancia.

El cumplimiento de la Ley, especialmente en las áreas rurales más remotas es otra de las medidas a ejecutar. Más del 60% de la población de Paquistán tienen menos de 29 años, lo que supone un gran potencial cuando hablamos de educación y empoderamiento, especialmente con la presencia de jóvenes líderes emergentes como Malala Yousafzai; un ejemplo en su lucha por la paz, la justicia social y la protección de los derechos humanos.

Soy optimista y creo que el cambio es inevitable con las nuevas generaciones expuestas cada vez más al sistema educativo. Creo que el conocimiento y la educación serán clave a la hora de destruir por completo la estructura patriarcal dejando paso a sistemas legales formales cuyo objetivo sea el de proteger los valores de justicia y paz, protegiendo los valores positivos de la cultura y desterrando los dañinos.

Cada vez más mujeres se comprometen con el cambio, esta revista es un ejemplo de ello. El conocimiento nos hará fuertes, y la palabra libres. 

 


Bibliografía:

1https://lawandpractice.wordpress.com/2011/04/11/women’s-rights-in-islam-regarding-marriage-and-divorce/ | 2 (Criminal Law Amendment, Act 2011) | 3 https://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/la-ley-no-logra-impedir-los-asesinatos-de-honor-en-pakistan-articulo 721112 | 4 http://www.irinnews.org/report/70564/pakistan-haq-bakshish-no-right-wed | 5  https://thediplomat.com/2018/01/pakistans-jirgas-and-womens-rights/ | 6 http://www.islamweb.net/emainpage/index.php?page=showfatwa&Option=FatwaId&Id=269959 | 

https://www.nottingham.ac.uk/research/groups/ctccs/projects/translating-cultures/documents/journals/mediation-power-and-cultural-difference.pdf | Abdalla, A. 2000/2001: Principles of Islamic Interpersonal Conflict Intervention: A Search within Islam and Western Literature. Journal of Law and Religion, XV (1 and 2): 151-184. | The Aga Khan Development Network (AKDN). An Ethical Framework. 2001. Paper prepared by the Institute of Ismaili Studies, London. | Bush, R. and Folger, J. 1994: Responding to Conflict through Empowerment and Recognition. Jossey Bass. USA. | Pankaj, V. 2001: Family Mediation Services for Minority Ethnic Families in Scotland. Scottish Executive Research Unit, Edinburgh.




 

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