El nacimiento del feminismo egipcio: Huda Sha'arawi y Nabawwiya Musa

Huda Sha´arawi (1879-1947) pasaría a la historia junto a Nabawwiya Musa como las pioneras del feminismo egipcio de finales del siglo XIX e inicios del XX. Huda Sha´rawi nació en la ciudad de Menia (Egipto) en el seno de una familia acomodada.

El nacimiento del feminismo egipcio: Huda Sha'arawi y Nabawwiya Musa

Durante su infancia, recluida en un harén, aprendió a memorizar el Corán aunque no tuvo autorización para tomar clases de árabe. A los trece años fue casada con su primo Ali Pasha Sharawi (del que se divorciaría 15 meses después), miembro del partido laico y liberal Al-Wafd. Durante este tiempo, se dedicó a formarse en árabe, turco y en temas islámicos, a la vez que escribía poemas en árabe y en francés. 

A la edad de ventiún años volvió de nuevo con su primo Ali Sha´rawi, que se convertiría en su compañero en la lucha contra el protectorado británico en Egipto, participando en diferentes manifestaciones y boicots a productos ingleses. Huda Sha´arawi destacó por su contribución a la mejora de la calidad de vida de las mujeres, causa por la que lucho durante toda su vida. En 1909 fundó la Mabarrat Muhammad Ali al-Kabir, una institución para combatir la elevada mortalidad infantil dedicada a la enseñanza de la puericultura e higiene doméstica. Posteriormente, fundaría la Sociedad de la Nueva mujer, cuyo principal objetivo se centraría en la alfabetización de las mujeres pobres. En especial, participó en la primera manifestación de mujeres por la muerte de una de sus compañeras a manos ingleses en el año 1919. Al año siguiente crearía el Comité Central de Mujeres del partido del Wafd, del que fue elegida presidenta. 

En 1922 Egipto se independizó. Un año después, Huda fundó la Unión Feminista Egipcia, organización cuyos principales objetivos serían los siguientes: la reivindicación del voto femenino, mejoras educativas para las mujeres, el aumento de la edad para casarse, el acceso al mundo laboral entre otros. Huda protagonizó un gesto simbólico que marcaría el inicio de una nueva etapa, y que generalmente se ha malinterpretado en Occidente. Huda, a su vuelta de un congreso de la Alianza Internacional de Mujeres en Roma, decidió quitarse el velo en público a la llegada a la estación del Cairo. Es importante alertar que el velo en esa época no se refería a la tela que cubre la cabeza sino también a aquella que cubría la cara de las mujeres, siendo dicho “velo” del que se despojó Huda. A este gesto se unieron heroicamente otras mujeres, iniciándose un nuevo comienzo en lucha política de las mujeres egipcias.

En 1924, abandonó el partido Wafd tras la muerte de su marido y especialmente por la falta de respuesta por parte del partido a las demandas feministas y nacionalistas planteadas por las mujeres. Es importante señalar que  el activismo feminista de Huda estuvo muy vinculado a las reivindicaciones nacionalistas, por lo que en esta etapa se sumó a la reivindicación de un nacionalismo árabe y la defensa del panarabismo, mostrando su apoyo a la causa Palestina. En 1945 fundó la Unión Feminista Árabe, dentro de su ambición de crear quizás la primera ola feminista que se expandiese por el mundo árabe. Hasta su muerte en 1947, se mantuvo representando y apoyando la causa feminista en Egipto, buscando la liberación no solo de la mujer egipcia sino de la árabe. 

Otra de las grandes pioneras del movimiento egipcio fue Nabawiyya Musa (1886-1951) que reivindicó junto a Huda Sha´rawi el derecho de las mujeres a la educación, a la salud y a la reducción de su explotación sexual. Nabawwiya se crió en Alejandría y al igual que Huda provienía de una familia de clase media. Publicó distintos artículos entre los que se encuentra “Un tratado sobre la educación de las mujeres” (1902) y “Mujeres y trabajo” (1920). Sus tesis eran fundamentalmente nacionalistas y feministas, siendo la primera mujer en Egipto en ser aceptada en la Escuela Saniyya. Tuvo grandes dificultades para continuar sus estudios, pues su familia era reacia a la idea de que una mujer estudiase. Pese a todo, Nabawiyya logró terminar sus estudios en educación superior en 1907, convirtiéndose en la primera mujer egipcia en conseguirlo. En 1908 se graduó en Educación, convirtiéndose en una destacada educadora para la clase media y en una fiel defensora de los derechos de las mujeres. En Egipto, a partir del año 1922 se permitió el ingreso de las mujeres en la Universidad, siendo Nabawiyya una destacada profesora para ese momento. 

Su activismo se centró en la lucha por la educación de las mujeres, defensa que materializó en diversas conferencias que realizó por todo Egipto. Sus convicciones se sostenían en la creencia de que las mujeres debidamente educadas favorecían la mejora del país, pues al ser independientes y poder aportar dinero a los hogares, se mejoraba el crecimiento de activos para la sociedad. Además su entrada en el mercado laboral las haría ser autosuficientes, siendo las mujeres entonces menos vulnerables y propensas a la explotación sexual. Consideraba que las diferencias de género eran una construcción social que acabarían desapareciendo con el tiempo. Para ella, el papel de las mujeres campesinas (estas tenían algo más de libertad que las mujeres de clase alta que solían estar recluidas en harenes) mostraba como podía generarse un modelo social con más oportunidades de trabajo para las mujeres y la posibilidad e igualdad de oportunidades con los hombres. Fue una gran activista dentro del movimiento feminista, aunque también destacó por sus ideas nacionalistas. Fue crítica con la idea de quitarse el velo, pero acabó secundando la propuesta después de asistir a la conferencia en Roma de 1923, quitándoselo junto a Huda Sha´rawi y otras mujeres. Nabawwiya murió en 1951. Ese símbolo marcaría la estela del movimiento feminista no solo en Egipto sino en todo el mundo árabe. 

 

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